La comercialización de arroz de la variedad Milagro Filipino como si fuera producto morelense afecta las ventas y el reconocimiento del arroz producido en Morelos, advirtió Oswaldo García García, representante y productor de la marca Garza de Oro de Morelos, quien llamó a los consumidores a identificar las marcas auténticas y evitar confusiones en los puntos de venta. Explicó que este grano, procedente de Filipinas y también cultivado en estados como Nayarit, Campeche y Michoacán, tiene características físicas similares al arroz morelense, lo que facilita que se comercialice bajo denominaciones como «tipo Morelos». Destacó que la producción estatal representa apenas el 2 por ciento del consumo nacional y que su principal fortaleza es la calidad, pues puede rendir hasta tres veces más que algunas variedades de grano delgado, además de absorber mejor la humedad y los sabores.
Durante un encuentro con medios, acompañado por Axel Morales Balbuena, director general de Orgullo Morelos, García García explicó que la autorización de la denominación de origen por parte del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), después de 14 años de gestiones, permitirá que los productores denuncien el uso indebido del nombre Arroz Morelos y defiendan la autenticidad de su producto. Actualmente, las cuatro marcas identificadas por el sector son Soberano, Buenavista, Perseverancia de Jojutla y Garza de Oro de Morelos, esta última la primera en obtener la autorización para utilizar la denominación de origen. El objetivo es que las demás también completen el proceso de certificación y que la protección se traduzca en mejores precios e ingresos para las familias que dependen de esta actividad, desde los agricultores y jornaleros hasta la industria molinera.
El sector también enfrenta dificultades por los costos de producción, las importaciones y las condiciones climáticas. García García estimó que la falta de agua y el mal temporal provocaron una reducción de entre 20 y 30 por ciento en los rendimientos por hectárea en la zona surponiente, por lo que prevé que la producción estatal ronde las 2 mil 400 toneladas, una cifra similar a la del año pasado. Recordó que en años recientes la producción llegó a ubicarse alrededor de las 4 mil toneladas, lo que refleja la disminución que enfrenta la actividad. Ante este panorama, planteó impulsar la mecanización y tecnificación del campo, así como el uso de biofertilizantes y prácticas agroecológicas para reducir costos sin sacrificar la calidad del grano.
Los productores señalaron que la denominación de origen representa un primer paso para recuperar el posicionamiento del arroz morelense en el mercado nacional e incluso abrir oportunidades internacionales. También buscan que el consumidor conozca las diferencias entre el producto auténtico y otras variedades comercializadas como tipo Morelos. La meta, subrayaron, no es frenar las importaciones, necesarias ante la insuficiente producción nacional, sino proteger la identidad del arroz estatal, reconocer su calidad y garantizar que el valor agregado llegue directamente a quienes trabajan la tierra.








