Ebrard destaca impulso histórico a la innovación y anuncia inversión pública de hasta mil 600 mdp para 2026

El secretario de Economía del Gobierno de México, Marcelo Ebrard Casaubon, afirmó que el ecosistema de innovación del país está entrando en una etapa sin precedentes gracias a la convergencia, en un mismo espacio, de tres sectores que tradicionalmente no coinciden: innovadores con prototipos avanzados, la comunidad científica y los fondos de inversión.

Durante su intervención en el encuentro Mentes en Acción, Ebrard explicó que en la exposición se concentran prototipos mexicanos de alto impacto, que van desde los primeros desarrollos nacionales en semiconductores y drones, hasta dispositivos médicos, prótesis, terapias CAR-T, inmunodepresores específicos y tecnologías para medicina avanzada. Entre los proyectos destacó una boya diseñada para medir la intensidad de olas y anticipar el impacto de fenómenos meteorológicos severos, tecnología equiparable a una “alerta sísmica marina”.

El secretario subrayó que la productividad económica del país se ha mantenido “plana”, por lo que la innovación se convierte en el principal motor para elevarla. Ejemplificó con avances en biotecnología como los pesticidas biológicos específicos, que podrían transformar la agricultura al sustituir químicos tradicionales.

Asimismo, recordó que por instrucciones de la presidenta Claudia Sheinbaum se reactivó el Fondo de Fondos de México, mediante un convenio con Nacional Financiera. Este año la Secretaría de Economía debe alcanzar una inversión cercana a 800 millones de pesos, de los cuales ya se realizó una transferencia inicial de 300 millones. Para 2026, Economía y NAFIN aportarán montos equivalentes para sumar mil 600 millones de pesos, recurso que se combinará con capital privado para multiplicar su alcance.

Ebrard enfatizó que por primera vez fondos de inversión nacionales y extranjeros participan en un evento de este tipo, donde 10 proyectos serán presentados para recibir financiamiento. Cada fondo tomará su propia decisión de inversión, pero la exposición directa ante ellos representa una oportunidad que “México no tenía”.

El secretario agregó que los centros de investigación del país solo en Morelos existen más de 40 cuentan con capacidades científicas de nivel mundial, pero históricamente han operado sin vinculación efectiva al mercado. “Lo más difícil ya está: tener los centros. Lo más fácil, relativamente, es conectarlos con el sector productivo”, afirmó.

Uno de los objetivos de la Secretaría es clasificar los proyectos según su nivel de madurez empresas, instituciones o individuos para generar esquemas de financiamiento a la medida, incluidos modelos de coinversión con la industria en proyectos de alto riesgo, como el desarrollo de inmunodepresores para trasplantes.

Ebrard anunció que en febrero se presentarán los resultados de las ediciones anteriores de Mentes en Acción, una vez que los fondos completen sus procesos de due diligence, que suelen tomar entre tres y cuatro meses.

Sobre la estrategia nacional de semiconductores, detalló que México ya financia el desarrollo de diseño, ensamblaje y venta para niveles iniciales de complejidad, orientados al mercado interno para sustituir importaciones. La planta que permitirá este avance comenzará a operar en 2026. Paralelamente, la Secretaría de Ciencias trabaja en la formación de masa crítica con centros de investigación especializados.

“Como una locomotora, no puedes competir desde el primer día para fabricar la máquina principal. Debes empezar por los vagones y luego avanzar hacia sistemas más sofisticados”, explicó.

Ante cuestionamientos sobre regulación de inteligencia artificial, informó que existe un grupo de trabajo con la Agencia Digital para preparar cambios regulatorios que serán presentados en 2026, con consulta a actores privados y especialistas.

Sobre el tipo de inversionistas interesados, Ebrard explicó que actualmente se busca atraer capital de riesgo nacional e internacional, aunque los montos iniciales no superarán los 15 millones de dólares por sesión. La prioridad, dijo, es “echar a andar la rueda”, dado que México prácticamente no contaba con venture capital para ciencia e innovación.

“Si logramos que los fondos vean que el sector público también invierte, eso reduce riesgos y acelera decisiones. Podemos convertirlo en una bola de nieve que crezca muy rápido”, afirmó.

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